DESCRIPCION DEL PROYECTO

OPORTUNIDAD DEL SECTOR PRODUCTIVO

Los Expendedores Informales de Gasolina de la región del Norte de Santander se encuentran en una posición muy comprometida pues el cierre de frontera y el endurecimiento de los controles por parte de las fuerzas armadas venezolanas han reducido sus ingresos. Yuleima García, representante de Sintragasolina, entidad gremial que agrupa alrededor de 1300 Expendedores Informales de Gasolina de la región, en entrevista al diario El País de España (21 de febrero de 2016) explica como la cantidad de galones de gasolina transportados ilegalmente desde Venezuela se ha reducido drásticamente desde el cierre de la frontera, y como el precio de los mismos ha aumentado desde los cuatro mil pesos hasta llegar a los seis mil pesos.

Adicionalmente, y como lo denuncian líderes sindicales, la presión de bandas organizadas dedicadas al tráfico de combustible en grandes volúmenes han afectado su seguridad e incluso amenazan su integridad física. Ante este difícil panorama, los practicantes de esta actividad requieren de forma urgente encontrar fuentes alternativas de sustento para sus familias, y llevar a cabo procesos serios y estructurados de reconversión laboral resulta fundamental para asegurar por un lado una calidad de vida digna y por otro una participación formal dentro de la economía en el largo plazo para esta comunidad.

Es importante destacar que, aunque el tráfico de gasolina desde Venezuela es una actividad ilegal, la misma se ha desarrollado desde hace más de 50 años en la región, y en ese sentido hace parte de la cultura de la población. Cualquier proceso de reconversión laboral que se pretenda adelantar, no puede dejar de lado este aspecto por cuanto se trata de modificar la forma como una gran parte de la población ha aprendido a ganarse la vida.

PROPUESTA DE VALOR:

ACOPI TOLIMA propone a los EXPENDEDORES INFORMALES DE GASOLINA DE NORTE DE SANTANDER una alternativa de sustento sostenible en el largo plazo para ellos y sus familias a través de un trabajo colaborativo en el que conservando su independencia y cultivando las competencias que ya tienen en el oficio que desempeñan, puedan hacerse propietarios y desarrollar un negocio de minimercados bajo un modelo de marca social que les permita:

  • Contar con el apoyo de ACOPI a nivel nacional para penetrar el mercado y dar a conocer sus valores e impacto social que generan con el negocio, inluso después de finalizado el proyecto.
  • Recibir apoyo personalizado para superar las dificultades propias del proceso de reconversión socio laboral.
  • Tener una vida digna alejada de la inseguridad e ilegalidad que implica el oficio del pimpinero.


DIFERENCIAS DEL PRODUCTO O SERVICIO

El negocio de minimercados propuesto por ACOPI TOLIMA propone entre otros los siguientes diferenciadores

  • Modelo de marca social, potencializado por el reconocimiento y trayectoria de ACOPI en el país.
  • Compras centralizadas que garantizan una mejor capacidad de negociación con los proveedores y precios más bajos de adquisición de producto.
  • Marcas propias que permitirán ofrecer al cliente final precios bajos sin sacrificar la calidad de los mismos.
  • Servicio 24 horas.
  • Tercerización de servicios de administración para permitir a los usuarios finales enfocarse en el objeto social de los minimercados.
  • Entre otras características que este PROYECTO DE RECONVERSIÓN SOCIO-LABORAL beneficiará y dará una mejor calidad de vida a los Expendedores Informales de Gasolina.


ANTECEDENTES QUE DAN LUGAR A LA CREACIÓN DE LAS NUEVAS UNIDADES PRODUCTIVAS Y POR QUÉ SE JUSTIFICAN IMPLEMENTARLAS

El Norte de Santander ha venido atravesando un proceso de reconversión de sus actividades productivas fomentado en gran medida por la modificación de las relaciones comerciales de Colombia con Venezuela y la marcada disminución del comercio entre los dos países y la crisis económica que vive el país vecino, la cual ha conducido a que los habitantes de los países en los dos lados de la frontera tengan diferencias enormes en términos de su poder adquisitivo. Esta situación se agravó cuando desde el 19 de agosto de 2015 el Gobierno Venezolano decidió cerrar la frontera con el vecino país. Es así como según datos de ProColombia las exportaciones colombianas a Venezuela pasaron de US$2555 millones en 2012 a US$805 millones en 2015.

Una de las razones argumentadas por el Gobierno de Maduro para cerrar la frontera con Colombia es el contrabando que históricamente se ha dado entre los dos países a lo largo de los más de 2.219 kilómetros de frontera que comparten. El comercio ilegal de gasolina es la actividad ilícita que en mayor grado contribuye a este fenómeno de contrabando. Según cifras de PDVSA y Fendipetroleo (Diario el País de Cali, 27 de septiembre de 2015) diariamente se pueden comerciar ilegalmente casi 100.000 barriles de petróleo. La enormes diferencias en el precio del galón de gasolina en Colombia y en Venezuela, unidas al desempleo y ausencia de programas de apoyo a la población de frontera para su integración a la economía formal, impulsan el auge de esta actividad ilegal que ha la vez se ha vuelto más peligrosa por el mencionado cierre de fronteras que en la actualidad se mantiene entre los dos países.

Como si no fuera suficientemente grave el delito del contrabando como tal, la afectación al medio ambiente colombiano es otro componente que debe agregarse como factor de análisis, pues se estima que un alto porcentaje de la gasolina que entra al país ilegalmente se utiliza para actividades de minería ilegal, las cuales se realizan sin planes de mitigación de daños ambientales.

Se estima que pueden existir alrededor de 30.000 personas dedicadas al comercio ilegal de gasolina en Colombia. Estas personas, conocidas como “Expendedores Informales de Gasolina” pueden ser alrededor de 6000 en el departamento de Norte de Santander (El espectador, 26 de agosto de 2015). Si bien existen organizaciones criminales dedicadas al comercio de gasolina entre los dos países, la mayoría de las personas que ejercen la actividad lo hacen de manera artesanal, motivados por la ausencia de puestos de trabajo formales y por efecto del desplazamiento originado por fenómenos de violencia y es precisamente esta población la que más a sufrido con el cierre de la frontera con Venezuela pues la actividad se ha visto fuertemente golpeada y sus ingresos muy debilitados. Hay que tener en cuenta que esta actividad de pimpinero puede tener más de 50 años de existencia, según lo explica Jose Abel Correa del Sidicato Sintragasolina.

Bajo este panorama es de vital importancia llevar a cabo proyectos de reconversión laboral que le permitan a la población de Expendedores Informales de Gasolina encontrar nuevas formas de sustento para llevar una vida digna que efectivamente los aparte del negocio del tráfico ilegal de gasolina.

ACOPI fruto de su accionar en el país y de su colaboración estrecha con sus diferentes seccionales, ha conformado un banco de proyectos que apuntan a solucionar la problemática que hoy viven los Expendedores Informales de Gasolina y ha encontrado en la estrategia de la Marca Social un vehículo a través del cual articular los esfuerzos de los emprendedores para lograr procesos asociativos que culminen en reconversiones productivas efectivas. Hay que tener en cuenta que muchos de los proyectos que se han realizado en el pasado para integrar a esta población a la economía formal, no han terminado de forma exitosa.

Con esta propuesta presentamos el proyecto denominado “Minimercados bajo el modelo de Marca Social, hacia una reconversión socio laboral en la zona de frontera”, con el cual ACOPI TOLIMA propone crear unidades productivas dedicadas al comercio de artículos de primera necesidad bajo un esquema colaborativo que permita a partir de la asociatividad alcanzar sostenibilidad y prosperidad económica en el esfuerzo empresarial.